El proyecto inicia bajo el concepto de una vivienda autosuficiente, siendo sus intenciones principales el tener jardines y huertos comestibles y un aljibe para la recolección de agua de lluvia. El emplazamiento del proyecto nos permite centrar el elemento arquitectónico a una proximidad inmediata con el sistema de permacultura adaptado al proyecto. La propuesta formal sigue la línea del concepto de la recolección de agua pluvial y la eficiencia energética, por lo que surgen los techos inclinados para facilitar esta recolección, convirtiéndolos en los protagonistas de la propuesta arquitectónica. Siguiendo la idea del manejo eficiente de los recursos, se inclinan hacia el sur las demás losas para tener un mayor aprovechamiento de la luz solar para la recolección de energía mediante paneles solares. La materialidad del proyecto toma inspiración de la cultura mexicana y yucateca, utilizando el chukum con tinte rojo para hacer referencia a las haciendas y los mosaicos de pasta para resaltar el trabajo artesanal de la región. Siguiendo sobre este concepto, se crea una reinterpretación de los arcos, distintivo de las haciendas, utilizando materiales contemporáneos como contraste a la referencia del pasado.